dissabte, 10 de desembre de 2011

Sitges corregeix l'obra més polèmica. La Vanguardia, 10 de desembre de 2011





Sitges corrige su obra más polémica


El cambio de color político en el municipio provoca la revisión a fondo de la restauración de los museos
La finalización de los trabajos se retrasa y se elimina la controvertida fachada acristalada orientada al mar

Ramon Francàs
Sitges

Los cambios de gobierno en el Ayuntamiento de Sitges y en la Diputación de Barcelona han dado un vuelco al proyecto ya en marcha de restauración de los museos de la fachada marítima de la población turística de la comarca del Garraf. Con las obras ya avanzadas, los nuevos gobernantes han corregido, tanto en términos presupuestarios como de concepción del proyecto, la idea inicial, atendiendo de paso algunas de las quejas que los propios vecinos de Sitges habían manifestado de forma reiterada.

Durante décadas los corrosivos efectos del mar erosionaron gravemente los edificios museísticos situados en la fachada marítima de Sitges, que se asientan sobre las rocas del mar. Este municipio perseguía restaurar desde el 1994 este conjunto museístico integrado en el casco antiguo y declarado conjunto histórico en 1972. Pero no fue hasta el 2007 cuando se logró un pacto entre el Ayuntamiento de Sitges, la Diputación de Barcelona, la Generalitat de Catalunya y el Ministerio de Fomento en el que se comprometieron finalmente cerca de 10 millones de euros para afrontar la restauración estructural del Museo Maricel de Mar, Can Rocamora y el museo Cau Ferrat. El proyecto fue aprobado y superó todos los trámites legales, que firmó el arquitecto Josep Emili Hernández-Cros, autor entre otros trabajos de la restauración del barcelonés edificio de la Pedrera de Antoni Gaudí. Incluso la Fiscalía de Delitos Urbanísticos de Barcelona archivó una demanda interpuesta por la plataforma SOS Sitges al no observar delito alguno, aunque sigue abierta su demanda por vía administrativa.

 Las obras, consistentes en la restauración de las fachadas, el refuerzo de los forjados y la renovación por completo de las cubiertas, arrancaron el 1 de julio del 2010 y han avanzado notablemente, aunque con una desviación de cerca de un millón de euros sobre los 6,2 millones de la adjudicación de los polémicos trabajos. El proyecto ha encontrado una fuerte contestación ciudadana liderada por la Plataforma SOS Sitges. Su portavoz, la historiadora del arte Beli Artigas, afirma que todo el conjunto museístico está protegido con el nivel más alto por el Catálogo del Patrimonio Arquitectónico de Sitges y que, por lo tanto, se hace necesario "conservar estrictamente todos los volúmenes y fachadas de los edificios".

Los cambios políticos en el Ayuntamiento de Sitges y en la Diputación de Barcelona –los socialistas gobernaban las dos instituciones, que ahora han pasado a estar presididas por CiU– permitieron que a finales de agosto se paralizaran parcialmente las obras. Tanto desde la corporación provincial como desde el Consistorio se asegura, no obstante, que este parón no supondrá alargar más de seis meses el cierre previsto de unos museos que pretenden reabrir, a lo sumo, a finales del 2012.

El cambio político en el Ayuntamiento y en la Diputación ha facilitado también abrir la puerta a una alternativa que permita la protección de la fachada posterior manteniendo sus elementos originales, como había pedido y hasta suplicado la Plataforma SOS Sitges.

La alternativa, según el Ayuntamiento, será presentada la próxima semana. El alcalde, Miquel Forns, considera que "la reorientación del proyecto coincide con el sentimiento generalizado" de los vecinos de Sitges. Forns añade que preservar las fachadas es ahora un "objetivo prioritario", así como trabajar para no retrasar en exceso la reapertura de los museos.

El proyecto revisado modificará la conexión prevista con rampas entre los museos y, sobre todo, dará carpetazo a uno de los elementos más llamativos y a la vez controvertidos del proyecto, una nueva gran fachada acristalada orientada al mar que hubiera permitido "dialogar con el Mediterráneo", en palabras de Antoni Sella, hasta noviembre director del Consorci del Patrimoni de Sitges. Esta superficie acristalada se proyectó como "una segunda piel" en las fachadas posteriores, solo visibles desde el mar. Sella aseguraba de forma tajante que "no estábamos destrozando sino revalorizando nuestro patrimonio". En cambio, desde la Plataforma SOS Sitges se ha hablado de "destrozo" y de "grave riesgo" y se asegura, entre otros argumentos, que "las prisas y la necesidad técnica y constructiva de derribar la Casa Rocamora hizo que no se tuviera en cuenta el origen medieval de este bellísimo edificio". Desde el 1 de diciembre Vinyet Panyella, ex diputada del Parlament y ex directora de la Biblioteca de Catalunya, ha relevado a Sella al frente del Consorci.


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