dilluns, 10 d’octubre de 2011

NOU ATEMPTAT ARTÍSTIC A BARCELONA

Un mural de Guinovart, agredido

Una barandilla nueva afea el conjunto artístico, ubicado en un edificio diseñado por José Antonio Coderch

Barcelona 


Un mural del celebrado pintor Josep Guinovart no sólo se encuentra en un estado de conservación intolerable, sino que además ha sido objeto de repetidas agresiones mutiladoras. Realza, o, mejor dicho, realzaba la portería de un edificio de Coderch en la Barceloneta; ahora sucede al revés: lo desprestigia.
El arquitecto José Antonio Coderch era sensible al arte. Buena prueba de ello fue que aceptó ser comisario del pabellón español en la Trienal de Milán de 1951, actuación que le fue unánimemente reconocida con la concesión del Gran Premio.
Coderch ya había ensayado la colaboración con Guinovart en 1951. El arquitecto estimó satisfactorio el resultado; la prueba fue que al poco decidió repetir. En efecto, en 1954, con ocasión de haber proyectado, junto con su colega Manuel Valls, el edificio de viviendas para el Montepío de la Marina, le encargó un mural para ornamentar la portería. La casa pasaba a marcar con autoridad urbanística la esquina vistosa del paseo Joan de Borbó, 43, y Almirall Cervera.
Lo realizó con la técnica látex. Y la composición tiene, a mi modo de ver, un interés marcado, al tratarse de un punto de inflexión estilística en su carrera, al iniciar el abandono de la figuración y encaminarse hacia la abstracción. De ahí que incorporara los perfiles reconocibles de un barco y un faro en un contexto muy poco figurativo.
Hoy da pena ver esta obra del pintor. El estado de conservación es lamentable, mayormente en la parte baja. Da la sensación de están deseando que se arruine un poco más para eliminarlo y blanquear el muro.
Lo peor, con todo, es la doble agresión que ha sufrido. La barandilla ciertamente es una solución nada imaginativa y propia de la mentalidad de un funcionario. En cambio, seme antoja insultante que en plena obra se les ocurriera meter no sólo el interruptor, sino además una regata de lo más ostensible.
En fin, una vergüenza. El trato dispensado a mural Barceloneta merece interponer una denuncia.

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